23 may. 2015

¿Despertar?

Me di cuenta que estaba completamente solo en el mundo y casi ni me inmuté. Era de noche, como suele ser habitual cuando pienso profundamente. No me quitó el sueño, pues no lo tenía de antes. Malos hábitos. No hay momento más solitario que el segundo después de decir adiós. Ahí está la muerte; en la despedidas, escondida. Si me resignase a quedarme como estoy, ¿qué será de mí en el corto plazo? Así procesaba la soledad en tres fases: la noche, el adiós, la resignación.

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