4 jun. 2011

Instante

El segundo seducido por tus ojos
vulneró mi pecho de acero,
con tus ojos en el instante,
en la fotografía de tu alma en mi recuerdo.

Tus ojos oscuros, el dibujo de diamante.
En tu faz de espejo impoluto,
latieron tus labios y sonó la música
del beso que imaginé besarte.

Trozo de sol callado,
tu cintura me arrebató la voz
para abrigarme en el silencio
de tu cielo absoluto.


Ángel dorado,¿por qué tús ojos fueron míos un segundo?
¿Por qué te guardé como el que guarda un secreto?

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