5 nov. 2010

No existe el amor más allá

El Sol irradia sus últimos latidos y acude a refugiarse en el lecho del horizonte. El último rayo se cuela entre nosotros. Mis labios, sus labios. –Adiós para siempre. Me encantó conocerte. Acudo con cortesía a la despedida inclinándome hacia su izquierda, mi diestra. Ella imita. –No, por aquí no si ella me ofrece el lado contrario que buscaba –pienso–. Desvío, sorprendido, el rumbo dirigido y doblo para encontrarme con su diestra, mi izquierda… Se detiene y me enfrento a sus ojos. –No –le dije–. –No existe el amor más allá del verano. Me rasgo con dos dedos los labios y los poso sobre una boca en la que mueren dos gruesas gotas de llanto. El viento azota con fuerza la arena mientras la distancia crece paso a paso. –No existe al amor más allá del verano. No existe el amor más allá del verano. No existe el amor más allá del verano…

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